El ego siempre es sacudido;
siempre está en busca de alimento,
que alguien lo aprecie,
que le den atención.
Si nos quieren, estamos felices
si nos desprecian creemos que no valemos nada.
Obtenemos la idea de quienes somos por los demás.
No es una experiencia directa.
Vivimos con ese centro falso
sin saber que llevamos nuestro verdadero ser
dentro nuestro.
Intenten comprender esto tan profundamente como puedan,
porque el ego debe ser controlado.
De lo contrario, nunca seremos capaces de alcanzar el ser.
Porque nos hemos vuelto adictos
a ese centro falso y no podemos salir de él,
nos hemos convertido en prisioneros.