Nada más relajante que este mismo momento: Recien llegada de una terma de 40 ºC, con minerales que en este mismo momento siguen nutriendo mi piel, estoy sentada en una silla de madera que se acomoda justo a mi cuerpo, en el jardín del hotel, donde todo alrededor es paz, indecisa por no saber a qué lado mirar, si enfrente donde hay un árbol con moras, al costado donde hay muchas flores amarillas o al sol que me quemaría toda mi piel y me dejaría como si hubiera estado en Miami. Asombrada por lo que mi lindo gordo me escribió sorpresivamente en mi blog (léase nota anterior), cubriendome tengo una sombrilla que combina con el cielo y no me lo hace distinguir. Una cámara descartable Kodak a rollo con 27 fotos para gastar ensima de mi mesa (si, me olvide la mía en Bs.As), la bondad con la que atienden los Entre Rianos es enamorablemente hermosa y eso me dan ganas de quedarme acá y no volver a la basura de la capital federal aunque tengo varias abejas que ya me están sacando la paciencia… La mucha que tengo en este momento. Gracias vida por darme este regalito. Me voy a hacer un masaje Antistress entero de 60’, no es para que me envidien… La estoy pasando bien ponganse contentos.