Que bueno saber que hay alguien que a pesar de miles de malas que te hayas mandado, está siempre. Que compartiste momentos únicos, que fueron los primeros, y que nadie te los va a poder reemplazar. Sentir cosquillas en la panza cuando te acordas de viejos tiempos. Creer que nada es para siempre no se si se va a amoldar a mi pensamiento de vida. Llorar de emoción con solamente recordarte y reconocer que fuiste lo mejor de mi vida. Hablarte y sentirme un brillo en el mundo. Compartir nada, pero a la vez entregarte mi vida, silenciosamente. Sentir a veces que fuiste lo que me hizo madurar y estancarme en mi propio agujero interno, hasta pensar en el día que vuelvas otra vez. Reirme irónicamente por verte feliz, aunque lo siento de verdad. Que otros te den lo que no te pude dar y pensar en que fallé. Nada en mi vida se compara a esto, porque aunque exista la distancia y el tiempo, sos mi razón de vivir. Hoy te extraño.