Odio esperarte, porque me pones irritante, me sacas de mis casillas, me pongo como loca cada vez que sale un tema de conversación, sea bueno o malo, siempre termino perdiendo porque mi paciencia es de 0,1 g (si, mi paciencia se mide en gramos, porque P-E-S-A); me dan ganas de matarme en el gimnasio porque mi cabeza piensa lo que no es, también piensa otras cosas que no son. O capas sí lo son. También me pasan cosas fuera de  lo común, como no tener hambre, cuando en esta precisa etapa tendría que estar a cuatro manos en la heladera. Me dan ganas de revolear almohadas por toda la casa hasta que se le salgan las plumas y la realidad me diga: "¿Que hiciste Belén? Ordená todo ya!" y la verdad es que me quería divertir un poco con algo fuera de lo normal ¿Está mal?.  Y agarrar crayones, pinceles y pintar toooooooooodas las paredes, con lo primero que se me cruce en ese instante por la cabeza. Nadar en una pileta y estirar todos mis músculos, que alguien me apoye en mi psicología mental, no te lo pido siempre, te lo pido una vez al mes. Y querer que todo sea como yo quiera y que no sea así... se me viene el mundo a bajo. Rogar por tener un poco de tolerancia y coherencia con mis hechos y palabras o simplemente pensar que el mundo me está jugando un complot masivo, gracias si es así, no me queda otra que seguir adelante. Respiraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.