No se si tirar o tomar, seguir o dejar, andar o abandonar. No se lo que me hace bien, lo que me hace mal, lo que quiero que me haga bien y lo que no. No se para donde caminar, y si es que camino me pierdo cuando tengo que elegir para donde ir, me confunden las situaciones. Estoy en un mundo de flores, arboles, gente que se decide y planea, gente que se hace grande, y de cosas tan lindas como él. Tengo la certeza de que alguno de estos días la cabeza me haga "clic" pero lo quiero ya (hola clonazepan). Quiero hacer cosas pero mi cuerpo me lo impide, estoy perfecta, soy hermosa me dicen, pero soy un remolino en mi interior. Quisiera meterme solo por un día adentro y encontrarme conmigo misma, preguntarme que es lo que está pasando y encontrar la solucion; desatar todos los nudos que haya y empezar de nuevo, como siempre lo hice. Tengo todo me decis? ya lo se. Comparando con lo que a mi me hace reflexionar, si... puede ser. Pero voy a dejar de lado esa reflexión y voy a pensar por un minuto en mi misma, en nadie más. Tengo, tengo, tengo, material tengo. "Viviste un año emocional" me dijo mi amada psicoanalista. Materia me quedó, el alma se fue o está en el aire. Como vuelvo a recuperarla? la confianza la confianza, eso necesito yo de mi misma, necesito de VOS, hombre. Una confianza que me ayude a ser fuerte, más fuerte de lo que vos me hiciste. No puedo esperar a ver el día en que vuelva a ser lo que era, anímica, energética, simpática, unida, y entregada a aceptar. Las cosas cambian, si. El mundo cambia, los años pasan, la gente madura, envejece, se pone más terca o más comprensible, las cosas cambian, la vida y los precios cambian. Nada se queda intacto, siempre recibe alguna transformación. Y como hace la mezcladora, junta agua, barro y hace el cemento que construye rascacielos, o la licuadora, poniendole tres frutas se hace el licuado más rico que pueda existir. Voy a tomar de esas cosas, de mis frutillas de mi agua y barro y voy a hacer una mezcla, la más fuerte que conoscan.