Es increíble como te podes dejar querer tanto por una persona en tan poco tiempo. Lo más loco, es tener en la cabeza el pensamiento de que sin esa persona ya no sos igual a todos los días. Pero lo más absurdo, es morir por ella, no querer despegarte nunca jamás porque sabes que encontraste tu rincón en ese ser, tu parte, algo que te pertenece, que te resulta familiar, que te sentís cómoda y que ya te costumbraste a eso, teniendo silencios donde encontras más de mil palabras, entendiendo la mirada del otro y conociendo cada cosa que le gusta o que le hace mal. Y así de a poco vas amando con locura... locamente y de manera desquiciada.