Creo que nuestro amor es un juego muy misterioso, pero principalmente un juego. Lo empezamos sin sabernos las miradas, pero captando cada movimiento estratégico que cada uno hacía individualmente. Perdiendo cosas en el camino y logrando llegar al objetivo, ocultando cosas y manejando todo con cautela. Uno moviendo cada ficha cuidadosamente para que nada se salga de su lugar, el otro entregando todo en mesa y rogando que la suerte se ponga de su lado sabiendo que la conclusión es: a todo o nada. De a poco se fue transformando en un juego sin final. El miedo que alguna vez uno de los dos tenía, fue desapareciendo. La seguridad por otro lado, se fue haciendo más grande. El esfuerzo que puso cada uno y la voluntad por lograr cosas nuevas, ya es normal. Pero hoy, debo decir que me ganaste, perdí. Me ganas en todos los sentidos. Te adueñaste de mi juego, de mi amor y de mi para siempre.